ENSAYO

¡EL ARTE O LA VIDA!      

EL CASO REMBRANDT, SEGUIDO DE ARTE Y MORAL

TZVETAN TODOROV (Edhasa - Buenos Aires) 

Wittgenstein declaró que “En arte es difícil decir algo que sea tan bueno como no decir nada” y con ello sepultó innumerables conatos académicos sobre arte, sobre estética que rellenan anaqueles y vidrieras de bibliotecas y librerías.

Sin embargo el recientemente desaparecido Tzvetan Todorov, despliega este ensayo sobre la relación entre arte y moral a partir de la obra de Rembrandt. ¡El arte o la vida! es un logrado análisis sobre las relaciones entre arte y moral, universos que fueron diferenciados por Oscar Wilde (No existen tales cosas como los libros morales o inmorales. Los libros están bien escritos o están mal escritos.) y que a la luz de la mirada de Todorov sobre la obra de Rembrandt, vuelven a ligarse para reconocer en ellos la dimensión profundamente humana del artista.

En el caso puntual de Rembrandt, el autor pone énfasis en el giro que representa su obra en la historia de la pintura y el grabado. Lo sagrado se mezcla con lo profano, las representaciones de episodios históricos o bíblicos (La predicación de San Juan Bautista) contrastados con obras que pintan escenas de la vida cotidiana (Mendigos a la puerta de una casa) marcan una bisagra en la pintura del siglo XVII y del arte en general.

Pocas certezas

La influencia de Rafael y Tiziano en Rembrandt hacen de éste un pintor casi altanero, que luego de 1640 ya no firmará sus cuadros con su apellido Rjin, sino con el de su ciudad de origen (de Leiden) comparándose a sí mismo con los clásicos. Pero luego vendrá la enfermedad y la muerte de su pequeña hija Cornelia y después de su esposa Saskia, todo ello pesa gravemente sobre la vida y la obra de Rembrandt.

¿El arte debe servir para promover la moral, como reza la teoría clásica, o la obra de arte es un fin en sí misma, como dice el dogma moderno? Para analizar este interrogante el autor echa mano de paradigmáticos pensadores como Abrams, Benjamin Constant, Kant, Bajtin, Rilke o Iris Murdoch.

En fin, este libro deja muchas dudas y pocas certezas, como es costumbre en los seculares debates sobre estética y sobre moral, con lo cual se inscribe en aquello que se puede decir sobre arte y que es -al menos- casi tan bueno como no decir nada.

© LA GACETA

César Di Primio